Siglo 16
1814
1814
1861
1895
1896
1900
1908
1910
1910
1911
1911
1911
1930
Siglo 20
Siglo 20
Siglo 20
1954
2018

Siglo 16

Las primeras Bodegas Mendocinas

Desde mediados del siglo XVI, época de la conquista, el oasis norte de Mendoza recibió los primeros cepajes destinados a la obtención del vino tanto para consumo de los españoles, como para la celebración de la misa.
A medida que se fueron entregando las tierras de los alrededores de la ciudad, y se fueron constituyendo las encomiendas, la vid fue uno de los principales cultivos. Se plantaba como “arbolitos” intercalado con otros sembradíos.
Las bodegas de los siglos XVII y XVIII se ubicaban junto a las plantaciones, en las grandes estancias obtenidas por mercedes reales. Un ejemplo de estas lo constituye la de Antonio Fulgencio Moyano, que según el historiador Juan Isidro Maza contaba con una apreciable fortuna recibida por herencia de su padre, don Pedro Moyano, cuyas tierras se ubicaban en la “Tiasta”, nombre que antiguamente recibía el actual distrito de Rodeo del Medio, Maipú. Tenía ganado, viñedos, bodega, esclavos y carretas, un verdadero imperio económico que florecía hacia 1811, cuando fue nombrado miembro de la Primera Junta Gubernativa que tuvo Mendoza.
En la época colonial, el vino se hacía en lagares de cuero de buey, atado a una estructura de madera que permitía formar un recipiente capaz de sostener el peso de las uvas y del pisador. El mosto se extraía por el orificio de la cola del animal, se colaba en baldes de cuero y se lo transportaba a botijones de cerámica que esperaban en la bodega para convertirse en recipientes de fermentación. Concluido este proceso, se trasegaba el vino a otras botijas y se las sellaba para su conservación.
La bodega era por lo general una habitación contigua a la casa, de gruesos muros de adobe y escasas aberturas, condiciones que permitían que el vino se conservara en perfecto estado. Ya desde fines del siglo XVIII las bodegas mendocinas fueron abandonando los lagares de cuero para reemplazarlos por otros de cal y ladrillo. Es el caso de la bodega de José Albino Gutiérrez, ubicada en su estancia de Cruz de Piedra, Maipú, donde la plantación de vid convivía con la explotación cerealera. Además de los lagares de cuero, habían otros más modernos de cal y ladrillo. Convivían allí tinajas de barro cocido con vasijas de madera, como así también cubas de ladrillo y cal.
En esa época Mendoza contaba con un importante comercio de vinos hacia los mercados del litoral. Para el traslado se usaron tinajas de barro cocido, protegidas por totora entretejida; también odres de cuero de cabra o de buey, impermeabilizados con brea para evitar las filtraciones y hacia fines del siglo XVIII se usaron algunos tipos de barriles de madera. Se utilizaban carretas o simplemente recuas de mulas.

1814

El Vino en la preparación del Ejército del Libertador

Con la asunción del Gral. San Martín a la gobernación de Mendoza en 1814, toda la actividad económica provincial sufrió un fuerte impulso en vistas a la preparación del Ejército de Los Andes, y la vitivinicultura, al igual que toda la agricultura, fueron unos de los pilares de este desarrollo que proporcionaría el alimento de la tropa. La Arquitecta Liliana Girini destaca la importancia que tuvo dentro de su estrategia el empleo del vino, porque destinó 113 mulas cargadas con barricas de vino que le aseguraron a cada soldado una botella por día.

1814

El cruce de Los Andes y el Vino

El vino, al igual que la cebolla y el ajo fueron utilizados para racionar entre la tropa en las jornadas peligrosas, porque el gran estratega conocía de los efectos favorables que ellos producían contra las inclemencias del tiempo, el desgaste físico y el natural temor hacia la empresa que llevaban adelante.
En la época de la independencia creció el comercio interior, y Mendoza se posicionó como principal productora de vinos de las Provincias Unidas.

1861

Maipú Fundacional

En 1861 Mendoza sufrió el más terrible terremoto de su historia, que destruyó prácticamente toda la ciudad y alrededores. Esta catástrofe natural que dejó alrededor de diez mil muertos repercutió fuertemente en su economía, y todos los esfuerzos se orientaron a levantar nuevamente la ciudad.
Una consecuencia de este hecho impactó fuertemente en Maipú, que hacía tan sólo tres años había sido creado como departamento. A raíz de fuertes vínculos que el importante terrateniente local don José Alberto de Ozamis mantenía con la orden mercedaria de Mendoza, y gracias a que el mencionado terremoto no había producido daños en este sector, se acordó la creación de la villa de Maipú en terrenos que donaba aquél, la cual serviría de asiento a los religiosos y posibilitaría un asentamiento poblacional ordenado.
Maipú fue fraguando su propio destino, rodeado de viñas que encontraban en estas tierras el hábitat adecuado para un excelente desarrollo.
Tras la sanción de la ley de inmigración y colonización de 1876, Mendoza demostró especial interés en la llegada de inmigrantes para trabajar sus tierras, y dispuso de agentes de propaganda en Europa, como así también otros que se encargaron de atraerlos desde su llegada a la Argentina. Las características de la oferta mendocina coincidió en gran parte con el perfil agrovitivinícola de muchos inmigrantes italianos y españoles, que decidieron optar por nuestra provincia para su radicación definitiva.

1895

El Museo del Vino

También en 1895, Felipe Ruttini fundó la bodega La Rural. En 1900 se asoció con Ángel Cavagnaro. Ambos eran inmigrantes italianos. La bodega La Rural se instaló desde sus comienzos en Coquimbito, una zona privilegiada por sus suelos y su clima para el cultivo de la vid.

1896

Juan Giol y Baustista Gargantini: Bodega Giol

Algunos inmigrantes, gracias a su esfuerzo y amor al trabajo lograron salir rápidamente de la relación de dependencia y comprar sus propias viñas, para luego construir también su propia bodega. Varios de ellos radicados en Maipú se convirtieron en los más importantes vitivinicultores de Mendoza y del país. Entre ellos se destaca la figura de Juan Giol y Bautista Gargantini, que se instalaron en General Gutiérrez en 1896.

1900

Maipú, destino de inmigrantes Europeos

Maipú comenzó a recibir innumerables familias cargadas de ilusiones, dispuestas a aportar su trabajo y a buscar un mejor futuro para sus hijos. Italianos y españoles fueron convirtiéndose en expertos labradores de las viñas, porque encontraron un suelo pródigo y facilidades para sus asentamientos. Muchos se incorporan a las tareas como contratistas, una relación laboral que los obligó durante un año a responsabilizarse por todas las tareas de explotación de la parcela. Otros lo hicieron como simples peones. La familia entera participaba con orgullo de este trabajo que les permitía vivir y también tener sus ahorros.

1908

Los grandes Chalets de Giol y Gargantini

Durante la primera década del siglo XX la bodega de Giol y Gargantini creció aceleradamente. Sus titulares hicieron construir dos lujosas mansiones para su residencia particular. La primera perteneció a Juan Giol, y fue construida en 1908. Allí vivió hasta 1914, en que retornó a Italia. Esta casa luego sirvió para el funcionamiento del directorio de la empresa, y otros fines administrativos.

1910

La Bodega más Grande del Mundo

La bodega La Colina de Oro, nombre que se le dio en honor al pueblo de procedencia de Gargantini, logró producir sus primeros vinos en 1898.
Las bodegas de la época ya contaban con vasijas de roble importado, por lo general traído de Nancy (Francia).
En 1910 la empresa participó de la Exposición del Centenario con un gigantesco tonel, que fue premiado.

1910

Bodegas López

Otra bodega importante construida en Maipú en 1910 fue la del español José López Rivas, quien por entonces ya producía sus vinos de excelente calidad marca El Vasquito en una bodega alquilada unos años antes.

1911

La Casa de Bautista Gargantini

La otra mansión la hizo construir Bautista Gargantini en 1910, donde apenas vivió un año porque en 1911 se alejó de la sociedad. Ambas casas tuvieron distintos destinos con el correr de los años. Esta última fue residencia de funcionarios y autoridades del gobierno provincial.

1911

Maipú reúne lo mas importante del mundo del vino

Ambas construcciones constituyen hoy parte del patrimonio histórico nacional en territorio maipucino. En la ex casa de Gargantini funciona el Museo Nacional del Vino y la Vendimia.
En 1911 la sociedad de Giol y Gargantini se disolvió. Juan Giol recibió el establecimiento La Colina, que le sirvió para conformar una nueva sociedad con el Banco Español, que aportó la bodega El Progreso de Arturo Dácomo y Cía, ubicada en General Gutiérrez. Allí se realizaban las tareas de construcción de toneles, envase y expedición.
La bodega Giol se convirtió en la bodega más grande del mundo por su capacidad de almacenamiento.

1911

Los toneleros de Giol

Los toneleros construían y reparaban todos los toneles y bordelesas necesarias para la conservación y el traslado de los vinos de la empresa. Trabajaban al tanto, y recibían por pago muy buenos sueldos engrosados por la cantidad de horas extras que le dedicaban diariamente.
El vino común llegaba desde la bodega La Colina a la bodega El Progreso mediante un vinoducto que en los comienzos fue de caño galvanizado, una cañería de cerca de 2 km de largo que unía los dos establecimientos, por la cual se bombeaba el líquido destinado a su comercialización.

1930

El traslado del vino

Los vinos finos eran trasladados en camiones especiales.

Siglo 20

El Ferrocarril y el vino

Los vinos eran comercializados en los mercados del litoral argentino, y se despachaban por tren. Primero lo hacían en barriles de 200 litros, luego se enviaba a granel en tanques del ferrocarril. La bodega El Progreso contaba con uno desvío especial que le permitía la carga.

Siglo 20

Las primeras bodegas de Maipú

Numerosas bodegas importantes fueron creciendo en Maipú durante los primeros años del siglo XX, consolidando el perfil vitivinícola del departamento: Bodegas Furlotti, La Superiora, Gabrielli y Baldini, Cavagnaro, y muchas otras de menor capacidad aunque con una producción de excelente calidad.

Siglo 20

La bodega más grande del mundo en Maipú

Una etapa posterior de la vitivinicultura la constituyen las cubas de mampostería armada con alambre y cemento armado, más baratas que las vasijas de roble importadas.

1954

Giol Estatal

En 1954, durante el gobierno de Carlos Evans la provincia de Mendoza decidió adquirir el 51% del paquete accionario de Giol, logrando que la empresa regulara el sector vitivinícola. Años más tarde, en 1963 se dispuso su total estatización, transformándose en GIOL Empresa Estatal Industrial y Comercial, con lo que se convirtió en una verdadera herramienta económica provincial.

2018

Maipú Hoy

El vino maipucino, producto de intensas texturas, matices, aromas y sofisticados sabores, genera un contexto pleno para su degustación, cuyo entorno natural aporta indicadores de calidad de un producto ancestral que se rejuvenece en cada cosecha.

Cerrar menú